El Instructor Carlos Bardón

El instructor

Carlos, a sus 80 años, con  60 de matrimonio a sus espaldas y tres hijos, siempre tuve una tendencia a «estas cosas». Ya de niño, cuando me preguntaban qué quería ser de mayor, creo que respondía: «Futbolista o cura”. Acabó bachillerato y maestría industrial; hoy, Técnico Superior. Conseguí debutar en el fútbol profesional y, a la vez que lograba su principal objetivo, de aquella época, el karma me regalaba una lesión que me incapacitaba para seguir jugando como profesional. Con 19 años, trabajé como maestro industrial  unos años y, posteriormente, ingresé en el Cuerpo Nacional de Policía y no en el seminario, seguramente, gracias a Dios.

Una vez dentro del Cuerpo, 4 años de policía y 4 de oficial me ayudaron a ver la calle tal y como es, ayudándome a comprender la evolución del ser humano y sus miserias, problemas reales y escalas evolutivas. Oposité para T.E.D.A.X., consiguiendo el nº 1, donde permanecería 22 años, conociendo en persona el miedo, las consecuencias de no controlar las emociones, y muy a mi pesar, cómo una mala gestión de ellas puede conducir agraves enfermedades  e incluso a la muerte. 30 años de servicio y más de 200 intervenciones  después, ya como jefe de equipo, subinspector, experimenté lo que es la jerarquía, el grupo y sus dificultades, conflictos y medios para mejorarlos. Me retiré en el 2006 para dedicarme por completo a enseñar meditación a tiempo completo en la Escuela de Meditación.

Esta tendencia comenzó de niño y ya con veinte años empecé la lectura de filosofías espirituales, teosofía y humanismo. Se incrementó desde el año 1980 con el nacimiento de un hijo con minusvalía psíquica con pronóstico de oligofrenia grave. «Quedar como un vegetal» fueron las palabras exactas. Con el  ánimo de ayudarle, profundicé en budismo, hinduísmo y cristianismo. Estudié por mi cuenta, las psicologías según se iban sucediendo, humanidades, metafísica, neurofisiología y todo lo que pude en multidisciplinas varias. 

Lo apliqué prácticamente y, al ver los resultados, me llamó la motivación de comunicarlo a otros para aliviar el sufrimiento de quien quiera. Hoy tiene secuelas, 65% de minusvalía, pero es independiente en muchas cosas y somos felices. Fue el motor  que nos movió a estar aquí.

Con semejante inquietud, durante algunos años lo complementé con estudios y práctica de gnosticismo. También conseguí una diplomatura en psicología transpersonal. Comencé a dar clases en 1990, integrando todos los conocimientos de forma práctica y experimental en la vida cotidiana. El año 2003, tomamos contacto con lamas tibetanos, que se mantiene en la actualidad, hasta el punto en el que los maestros Keutsang Tulku Rinpoché y Janchup Gyaltsen, del Monasterio de Ganden Sartré me autorizaron, con ceremonia y nombre, Thubten Dondup, en 2006 para impartir enseñanza y meditación budista, convirtiéndolo así en lo que ellos llamarían lama o maestro.

Logotipo T.E.D.A.X.
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Obtuve la certificación de Maestro de meditación por la Yoga Alliance International (Y.A.I.) y por la Tibet Yoga Alliance (Tiyoha);  últimamente, he conseguido  el Título Universitario de La Salle en Experto en Psicología Positiva, Gestión Emocional y Mindfulness por el Instituto Europeo de Psicología Positiva. 

De esta forma imparto una enseñanza integral con muy buenos resultados prácticos en la vida cotidiana.

Como podéis ver, han sido muchas las fases por las que la vida de Instructor ha discurrido hasta llegar ala actualidad. Un conocimiento que recoge las técnicas de meditación de diversas religiones y las adapta a la vida occidental mediante la integración con la psicología positiva, psicología espiritual y las neurociencias actuales. En realidad es: “Conocer, meditar y practicar las virtudes en todo momento”.